Teoría de las tres T: travestis, transexuales y transgéneros
Año 5. Edición número 190. Domingo 8 de enero de 2012
Marlene
Wayar. Activista trans. Psicóloga social. coordinadora de la agrup.
Futuro trans. directora de el teje./Susy Shock. Artista y activista
trans./Iohana Berkins. Activista trans. Marxista y feminista.Fundadora
de la escuela y cooperativa Nadia Echazú./Lisa Kerner. Codirectora de
Casa Brandon. Forma parte del meca. Ilustradora./Osvaldo sabino, Susy
Shock y Marlene Wayar./Marlene Wayar, la mega de Fernando Peña y Naty
menstrual para revista el teje.
Otras notas
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La semana pasada, el programa conducido por Martín Cicioli, Calles salvajes,
presentó un informe que tituló “Clientes de travestis”. El cronista
acompañó a los clientes a unos departamentos donde aparentemente
trabajaba una travesti y charló cómplice con el encargado del edificio
en tono jocoso. Miradas al Sur se comunicó con Lohana Berkins,
dirigente de la Asociación de Lucha por la Identidad Travesti (Alit) y
presidenta de la escuela cooperativa Nadia Echazú.
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De
acuerdo a estudios realizados por las organizaciones del colectivo
travesti, más del 80% no tiene un trabajo registrado, y la mayoría se
encuentra en situación de prostitución, sin otras opciones.
Discriminación sistemática, exclusión y pobreza también son algunas de
las variables que ayudan a caracterizar la realidad del colectivo Trans.
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El
acceso efectivo a los tratamientos médicos hormonales, cirugías u
operaciones para modificar nuestra corporalidad respecto a lo que
queremos de nosotras/os mismas/os sobre nuestra imagen es una cuestión
de salud, derechos e identidad. Todas estas nominaciones refieren a
derechos humanos que son inherentes a todas las personas y que nadie
negaría en otros casos, pero cuando hablamos de travestis o personas
trans o transexuales es una duda que revela los márgenes de exclusión en
el que se materializan nuestras vidas.
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No
existen datos cuantitativos seguros sobre las personas de diversidad
sexual que pasaron por los centros: existía la doble militancia en el
Frente de Liberación Homosexual ya que muchos de sus miembros pertenecía
a fuerzas revolucionaria. Sólo queda el eco del Rabino Mayer que
comentó a Carlos Jáuregui que la tortura a judíos/as y personas de la
diversidad sexual eran especialmente cruentas.
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Escenas del #findelperiodismo televisivo. 1. En La liga,
una productora del ciclo “protagonizó” una “nueva investigación” sobre
el tema de la prostitución y “vivió” la “experiencia” de ser trabajadora
sexual por una noche. 2. Un envío del ya fallecido Cárceles
presentó un informe bajo el título de “Fashion week tumbero”. Hombres y
mujeres presos contaron cómo se lookean, cuidan su piel, su pelo y
afrontan el riesgo de ser apuñalados por un par de “llantas” de las
buenas. 3.
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Sin
lugar a dudas, la aprobación de la Ley de Matrimonio Igualitario fue un
avance. Una conquista de derechos para una necesidad: reconocer a las
parejas homosexuales como familia.
La ley de identidad de género, educación, salud y
reconocimiento. Qué dicen algunxs de las impulsoras del pensamiento que
está logrando cambios institucionales. La batalla cultural y los medios
homo-lesbo-transfóbicos.
Pasaron cosas importantes. En principio, el interventor del Inadi,
Pedro Mouretian, pidió disculpas a la comunidad trans en nombre del
Estado argentino y lanzó un dossier denominado
Hacia una ley de identidad de género.
En materia educativa, se lanzó el Bachillerato Popular para Jóvenes y
Adultos Mocha Celis, un proyecto educativo con enfoque de género,
dirigido –sin ser excluyente– al colectivo travesti, transgénero y
transexual. Una apuesta a romper con el paradigma travesti-prostitución a
través de la educación y el aprendizaje de un oficio. En cuanto a salud
respecta, el Hospital Interzonal Evita, del barrio de Lanús, lanzó el
Servicio de Salud para la Diversidad Sexual con el apoyo del Ministerio
de Salud y el Inadi para mejorar la calidad de vida de las personas Lgbt
(lesbianas, gays, bisexuales y transexuales).
Hace poco más de un mes, la ley de identidad de género obtuvo media
sanción en Diputados. Por otro lado, la ministra Nilda Garré ordenó a
las Fuerzas Armadas que se respete la identidad de género permitiendo
así que haya oficiales travestis. El contexto empieza a ser distinto y
todxs coinciden. No alcanza con “definirse”. Los distintos movimientos
militantes travestis y transexuales coinciden en que nombrarse
“travesti” tiene que ver con el espacio político necesario de
visibilidad. Ahora hablan ellxs.
Feminismo y marxismo. Lohana Berkins es dirigente de la
Asociación de Lucha por la Identidad y la ciudadanía Travesti-Transexual
(Alitt) y fundadora y actual presidenta de la escuela y cooperativa
textil Nadia Echazú, el primer emprendimiento laboral a nivel mundial
gestionado y administrado por personas travestis y transexuales que ya
lleva más de cuatro años dándoles una oportunidad de trabajo a travestis
en situación de prostitución.
Cuenta Lohana que la historia empezó a hilvanarse una vez que Hebe de
Bonafini la invitó a su programa de radio por su lucha y trabajo y le
dijo que la iba a poner en contacto con Instituto Nacional de
Asociativismo y Economía Social. Hoy la cooperativa cuenta con el apoyo
del Inaes, el Ministerio de Trabajo de la Nación y el municipio de
Avellaneda. Cuando el taller se inauguró formalmente, y llegó Hebe de
Bonafini, algunos periodistas le preguntaron por qué tanta ayuda a las
travestis. En ese entonces la madre de Plaza de Mayo dijo: “No sé por
qué les llama la atención, son personas que quieren salir de la
marginalidad y las ayudamos por eso, no porque sean travestis”.
Lohana insiste en que los desafíos por delante son muchos. Pero más en
una sociedad atravesada por una cultura hegemónica, patriarcal, burguesa
y violenta. Hacia principios de los ’90, fue una de las pionerxs en la
organización del colectivo al conocer el feminismo a través de las
lesbianas femenistas. Hace 12 años, todavía muy lejos de la posibilidad
de una ley de identidad de género, publicó un ensayo en la revista
América Libre
(http://www.nodo50.org/americalibre) que tituló “El derecho absoluto
sobre nuestros cuerpos”. Allí manifestaba: “Lo que nosotras estamos
planteando es que no somos ni hombre ni mujer (…) Ahí es cuando la
sociedad se comienza a poner medio loca. Porque no es que les moleste
que nosotras existamos. Yo voy por el mundo, parezco una señora gordita y
todo bien. El problema empieza cuando nosotras empezamos a pedir
derechos. Cuando nosotras decimos: ‘No sigan matando compañeras, dennos
trabajo, educación, vivienda, salud’”.
Para que otros sean lo normal. Susy Shock es artista trans,
activista, cantante de coplas y bagualas y poeta. Ahora, Susy Shock está
con su amiga Marlene Wayar en El Bolsón, participando en el 4° Festival
Patagónico por la Diversidad Sexual. “En la adolescencia me involucré
con el arte. La poesía tiene la ventaja de abrir otros poros y es un
desafío recrearla en todos los hechos artísticos posibles”, dice Susy
Shock en comunicación con
Miradas al Sur. Publicó
Poemario trans pirado y Relatos en Canecalon (ambos en Ediciones Nuevos Tiempos) que cuenta con un prólogo del poeta Fernando Noy.
Susy Shock dice que en la medida que nos desidentifiquemos de lo
preestablecido, todxs somos seres trans, independientemente de la
sexualidad que practiquemos.
Y en cuanto a sus actuaciones –y aunque sea verdad el dicho de Frank
Zappa cuando afirmó que “escribir y hablar sobre música es como bailar
sobre arquitectura”–, hay que decir que cuando Susy Shock está en
escena, algo pasa con sus versos, con su manera de decir, de cantar y
recitar. Sus palabras quedan resonando en un lugar indefinido donde las
preguntas son más poderosas que las respuestas.
“La ley de identidad de género es un gran hecho histórico pero la
batalla fue, es y seguirá siendo cultural. El desafío mayor es dejar de
pensarnos sólo como varones y mujeres sino como infinitas posibilidades
más. La ley salda enormes faltas pero nos legitima sólo binariamente, o
somos varones o somos mujeres y la verdad es que somos mucho más”,
remata Susy.
Romper con la transfobia. La cordobesa Marlene Wayar es
activista trans, psicóloga social (Universidad de las Madres),
ceramista. Coordinadora de la agrupación Futuro Trans y cofundadora de
la Red Trans de Latinoamérica y el Caribe Silvia Rivera. También es la
directora de
El Teje, primer periódico travesti latinoamericano
editado en el Centro Cultural Rojas. Por estos días, se la encuentra en
televisión, presentando películas en
Género Identidad, un ciclo que trata sobre la diversidad sexual en el cine que va los domingos a las 22 por Canal Encuentro (con filmes como
Todo sobre mi madre, Mi vida en rosa y La mala educación).
Marlene aclara que si bien se está viviendo un momento histórico, casi
el 90 por ciento de lxs chicxs trans están en situación de prostitución,
maltratadas y perseguidas por la policía, sin acceso a la salud, la
educación y la vivienda.
La revista
El Teje se hace enormemente visible en tamaño, formato
y colores para decir: “Hay una cultura que hemos ido tejiendo en la
oscuridad y que vale la pena ponerla en frente de todos”. Por las tapas
pasaron La Mega de Fernando Peña, Peter Capusotto y la Coca Sarli. En
sus artículos se puede leer sobre la realidad travesti, temáticas que
van desde los riesgos que implican los implantes mamarios y las hormonas
hasta crónicas e investigaciones de casos concretos de violencia, abuso
y hasta asesinatos de compañerxs travestis.
“Con el tiempo, ya no nos van a importar nuestras prácticas sexuales, o
nuestro deseo como objeto identitario sólo nos va a importar cómo nos
construímos como personas. De ahí seremos más móviles y mutables”, dice
Marlene en referencia a todo aquello que complejiza a una persona: la
cultura, los ancestros, lo inabordable.
Boys don't cry. Lisa Kerner es activista de la comunidad Lgbtiq (
Lesbian, Gay, Bisexual, Transgender, Intersex and Questioning),
impulsora del proyecto Brandon, codirectora de casa Brandon, forma
parte de MECA (Movimiento de Espacios Culturales y Artísticos) y es
ilustradora. Trabaja articulando estrategias con otras organizaciones,
activistas independientes, artistas y diferentes actores de la sociedad
civil para lograr cambios en lo que respecta al colectivo Lgbtiq.
Lisa también es conductora, junto con Diego Trerotola, de un programa de
Albertina Carri que cuenta con la dirección de contenidos de Marta
Dillon y que se llama
Visibles. Aunque nunca fue emitido, el trailer está disponible en YouTube, el proyecto sigue en pie y actualmente busca aire.
Por Casa Brandon han pasado las artistas e intelectuales del movimiento
trans, así como gran parte de los activistas y artistas de la ciudad de
Buenos Aires. Músicos, escritores y artistas plásticos. “Un poco
cansadas de itinerar por la ciudad empezó a dar vueltas la idea del
espacio propio. Cuando sucedió la tragedia de Cromañón nos quedamos sin
lugar y la idea tomó fuerza. La galería de arte, la música, la poesía,
el activismo, cruzando todo desde un lugar nuevo, experimentando nuevas
forma de participar. Un lugar donde el arte y la cultura de la comunidad
Lgbtiq y sus aliadxs, fueran protagonistas”.
Hasta el momento no existía nada parecido. Casa Brandon funciona como
una usina de ideas cuya consigna es “amor-visibilidad-respeto”. El
nombre es en homenaje a una víctima de la transfobia, Brandon Teene, un
chico trans que fue violado y asesinado a principios de los ’90 por sus
amigos al descubrir que tenía genitales femeninos. La historia de
Brandon, que había nacido como mujer pero vivía como hombre, fue narrada
en la película
Boys don't cry.
Unx y unx y unx. Para entender de lo que hablamos, Lisa Kerner
aclara el panorama y dice que una lesbiana es una lesbiana, un gay es
un gay, una travesti es una travesti y un o una trans es un o una trans.
El significado que adquiere cada una de estas palabras varía según la
persona. “Es decir, lo que significa lesbiana para mí, seguramente no
sea lo mismo que para otra lesbiana. Incluso puede haber lesbianas/gays
que además se identifiquen con lo trans. Hay travestis que no se
identifican con el término trans y otras que sí. Cada cual tiene su
argumento y todos son válidos. Por ejemplo: muchas travestis reivindican
el uso del término porque detrás de éste hay toda una historia, una
idea de comunidad, un camino recorrido, cultura, códigos propios. Hay
conceptos de los que partimos y luego vendrán los matices y/o las
aclaraciones. Generalmente cuando decimos “trans” incluimos “las tres
T”: travestis, transexuales y transgéneros”.
La tele homo-lesbo-transfóbica. El conductor del chichegelblungiano
Impacto 9
salió disfrazado de travesti por las calles de Palermo para
experimentar qué se siente “ser así”. Como si el ser travesti nada
tuviera que ver con una elección sexual y una construcción de género. El
mismo Chiche Gelblung la invitó a la escritora Naty Menstrual en plena
presentación de su libro
Continuadísimo (Ediciones Eterna
Cadencia), y la presentó con el sonsonete “Ah, sos transexual pero no
impostás las voz, tenés voz de hombre”. Naty Menstrual respondió que
ella no quería parecerse a una mujer pero que en cambio el sí se quería
parecer a un periodista y no le salía. Luego le preguntó si había leído
su libro porque ella iba ahí a presentarlo, a hablar de literatura, y la
sacaron del aire.
En programas de pseudo periodismo de investigación, el capítulo que
cuenta historias de travestis nunca falta. Todavía se pueden ver en
YouTube programas como
Calles salvajes, conducido por Martín
Cicioli y reporteado por el movilero rubio en la calle, desde donde se
presentan informes titulados “Clientes de travestis” y “Sexo callejero”.
En este último, se lo ve al movilero rubio acompañando a un grupo de
travestis, en medio de la noche –porque si estos productos hablan de
travestis es casi condición
sine qua non que sea de noche–, en el recorrido por un parque del conurbano bonaerense donde se va a “tener sexo de parado”, etcétera.
“La tele sólo nos muestra una chica que hoy se está drogando, pero nunca
hace el ejercicio de pensar que esa chica travesti de 25 años fue una
niña abandonada a los 12 y tuvo que cambiar el sánguche o el poxirrán
por sexo. Ahí es cuando nos desprendemos de nuestra responsabilidad
social, en tanto función materna o paterna, como sociedad nos olvidamos
de dar cuidado, abrigo; el estado no da ninguna posibilidad de
desarrollo, pero cuando nos encontramos con la puta en la vereda,
fragmentamos sólo ese segundo sin ser concientes de nuestra propia
responsabilidad en esa construcción de ese sujeto que vive como puede,
en situación desesperada según las condiciones que nosotros mismos le
dimos”, dice Marlene Wayar.
En el caso de “Clientes de travestis”, el “cronista” acompañó a los
clientes a unos departamentos donde aparentemente trabajaba una travesti
y charló cómplice con el encargado del edificio en tono despreciable.
“Mostrar al cliente de una travesti sólo como un consumidor no
profundiza en la pregunta del porqué primero sólo somos consumidas en el
ámbito de la prostitución. Al mostrarnos desde los medios de
comunicación de esta manera, la gente no se imagina que, fuera de ese
ámbito, nosotras podemos ser cuerpos celebrados, cuerpos que pugnen en
los estándares/estantes del deseo”, dijo Lohana Berkins al ser
consultada por
Miradas a Sur.
Susana Giménez, hipocresía y doble discurso. Ningún medio
hegemónico se acercó a Lohana Berkins, por ejemplo, para hacer una nota
sobre la escuela cooperativa textil. “No quisieron mostrar ni nuestro
trabajo ni nuestra capacidad de gestión y de inventiva, pero sí les
parece bien disfrazarse de travesti para una nota, publicarnos en el
rubro 59 o en una página policial”, cuenta.
Hace unos meses, Susana Giménez tuvo que pedir disculpas a la audiencia
porque dijo que le daban asco las mujeres lesbianas. A dos semanas de la
aprobación de la media sanción de la ley de identidad de género y de la
medida tomada por la ministra Nilda Garré para que en las Fuerzas
Armadas se respete la identidad de género de las personas travestis,
Susana Giménez volvió a hacer gala de sus fobias y preguntó desde su
living qué podía tener de respetable una policía travesti.
La paradoja –o no– es que históricamente sus humoristas supieron ser
hombres disfrazados de mujeres, la mayoría de las veces estereotipando
el ser travesti para la risotada fácil y menosprecio. Antonio Gasalla en
su rol de La Abuela, Humberto Tortonese en la piel de la diputada
Gasconcha y el Midachi casi gobernador de Santa Fe Miguel del Sel con su
personaje de La Tota, travesti que se agarra sus genitales para
provocar a los invitados que Giménez lleva a su living.
Hace no hace mucho tiempo, el Estado encarcelaba a las travestis. Sigue
sucediendo algunas veces. La ley viene a cubrir un vacío legal. Pero,
como dice Susy Shock, las transformaciones no son inmediatas y la
batalla sigue siendo cultural. La responsabilidad es de todos. Y así lo
dice Kerner: “Todxs debemos exigirle medidas al Estado, pero también a
otras instituciones y espacios de poder, como los medios de
comunicación. Si logramos que el Estado legisle pero luego las leyes no
se aplican, no se respetan o no van acompañadas de políticas públicas,
de nada sirve. Es urgente que se eduque a quienes educan, a quienes son
responsables de nuestra salud, etc. Pero también que se monitoreen los
medios de comunicación, que creo son los grandes formadores, junto con
la escuela, de opiniones homo-lesbo-transfóbicas a través de permanentes
expresiones estigmatizantes totalmente naturalizadas”.
http://sur.infonews.com/notas/teoria-de-las-tres-t-travestis-transexuales-y-transgeneros